Avalancha de centauros





He alcanzado a tocar el otoño del alma

Herido de misterio y de absurdo

corrí a los campos

pregonando y blandiendo mi queja



El ardiente sollozo que recorre los tiempos

en un viento sur me trajo

colmillos, girasoles, alfabetos



Una flecha de trigo

como un gran pájaro gris azulado

alzó el vuelo hacia las sombras nocturnas

persiguiendo la leve huella del eclipse



Los violines llenos de agua

dejaron blancas lágrimas hirvientes

en mis pies de riqueza



En el gran bosque respiratorio y enredado

una flor me dio su nombre

y reí a la cascada rubia



Las ranas habituadas a la noche

evocaron el espejo de las reinas

Sus gargantas anegadas

sonaron de pronto como cataratas



La luna incomprensible iluminó los rincones

y el mar recordó de repente

los nombres de todos sus ahogados



Palomas y amapolas

pasaron volando en una gota

y el tiempo que había dormido

largos años dentro de las campanas

llegó a medianoche con las manos mojadas

y golpeó mi puerta en la niebla  
 



El pensamiento tiene arrabales

donde el filósofo es devorado

por los chinos y las orugas

Todo un mundo remoto

vive en esa espesura



Allí el reloj se ha caído en el mar

y los pájaros comediantes

galopan en caballos sin patas

y los gatos se comen a las ranas

y las piedras se sumergen en la lentitud



La enredadera comunica

el secreto de la noche

y el silencio brota fresco

como el canto de los leñadores



Desde el abismo floreciente

cae la avalancha de centauros



Las criaturas de la luna

lanzan un lento rayo recto

sobre el tumulto de árboles

y el sol canta por los ombligos

de los muchachos que juegan bajo los puentes



Vuela un trueno

hacia el cielo que se curva

Sable de llamas

Fuego de estrellas



La luz tiene un sabor

de amapola marina

y el viento verde

cargado de espacio y agua

lleva el encanto de los lugares fugaces



Sombras vírgenes

Claridades impasibles

Silencio astral



El portal está abierto

a universos incógnitos



Estos fuegos bajo la lluvia

traen la sobrehumana promesa

de los tiempos sagrados

iluminados por la reaparición

de las teorías



Espectáculo mágico

de legendarios cromatismos

Hermosura inefable

Inconfesable 
 



Entro cantando

como con una espada

entre indefensos



Escucho a mi tigre desbocado

derramo almendras de fuego

lanzo miradas diamantinas

con mi ojo llameante y secreto



Mi garganta metálica

habla todas las lenguas



Sobre el negro relámpago

perpetuamente libre

surco el mundo de la sangre

y los alfileres blancos



Mi pardo corcel de sombra

se agiganta sobre la ruina

de imperios desvanecidos



Su alimento profético se propaga

como una antigua alegría divina



Un infinito e insensato impulso

despliega la sobrehumana delicia

de esplendores invisibles



Los reyes del espacio azulado

bailan las calles deshabitadas de la edad media



El cielo desemboca por los tejados

manadas de bisontes

empujados por el viento



El cisne evadido de su jaula

sobrevuela las agrias aguas

y aterriza en lo alto

de un anfiteatro coronado de bosques



Palpita en el cielo

una estrella llena de viento

Se iluminan los besos

en el fondo de las piedras



El amor reparte coronas de alegría

y el sol nos llena los cerebros de miel



Ahora que las nubes en manada

se quedaron dormidas

contemplando el alba

veo que la rosa sube a la cima del santo



Sobre el río amarillo de sonrisas

flota un relámpago de fulgor persistente



La alegría eterna del hipopótamo

el definitivo silencio del corcho

las frágiles alfombras del arcoíris

las diminutas pirámides del alba



Todo llega a la punta de los dedos como flores

como blandas erupciones

de aguas de los glaciares



La luz diluviana ha abierto mi casa

al espumoso invierno

y al murmullo del verano



Yo tengo la mitad del alma en el mar

y la mitad del alma en la tierra

Y con las dos mitades del alma

miro el mundo





En silencios de almohada

muerdo el fuego dormido



La aurora gime

por las inmensas escaleras

una soñadora curiosidad

de multitudes antiguas

y lujos ociosos



En algún sitio del mundo

niños pequeños ahogan maldiciones

a través de los ríos



El blando balanceo de un elefante joven

va derramando locura de baile

sobre las hojas del miedo pisoteado

detrás de la pelea de los días



El sol destruye los números

la luna entrega sus naufragios

y el magnífico río de llanto

se vierte en el pecho nocturno



Lluvia en la biblioteca

Huracanes de gelatina

Cataratas de medusas

Accidentes de magia científica



Suenan cadenas y flautas de cobre

los rostros brotan de su abandono

La espesa rueda de la tierra

levanta los párpados del moho

y la campana de fuego rosa

declara la abolición

de todos los sufrimientos sonoros



Caen a nuestra boca

esos frutos blandos del cielo

Las palmeras llueven

la pereza en los ojos



El agua duerme una hora

y el mar blanco duerme cien



En el espejo gigante de quien nada espera

una fiesta de vida atraviesa

las horas de plata y sol



La delirante población de estímulos

crece como el aire en otoño

y las nubes suben hacia estrellas

húmedas cada mañana





Un ángel invariable vive en mi espada

Tiene la barba roja y la sonrisa suprema



Con latidos de agua

y resplandores de nieve

abre las ventanas

al espíritu de viajeros nobles



Vertientes fértiles en príncipes y artistas

Gigantescos cantantes

con ropajes deslumbrantes

Juglares sagrados que se embriagan

con espacios, con luz y con cielos ardientes



En una ola de aire

aparece la sacerdotisa

que nos vuelve amables

Ella hará que en poesía

nuestro amor se convierta



Con el cuerpo profundo

como una gota temblando

enciende una aurora de antorchas nocturnas

que se elevan y se expanden

como estrellas en la bruma



¡Seamos aún más extravagantes!

¡Atravesemos esos cielos divinos y fantásticos

cabalgando en el vino

a través del universo sin imágenes!



En las arpas de la saliva

suena la música que acaricia y aquieta

los cuerpos sin precio



Surcaremos ahora todo el mar de tinieblas

con el ánimo alegre del viajero más joven

¡Atrás esas supersticiones,

esos cuerpos antiguos

esos ahorros y esas edades!



Partiremos como viajeros

tan solo por partir

con los corazones leves como globos



Soñando con placeres inmensos

paraísos lucientes y encantados

cuyo nombre jamás ninguno ha sabido



Siguiendo los remotos espejismos

hacia lo que nadie conoce

Persiguiendo lo nuevo

como remeros en el infinito



En metamorfosis mística

y éxtasis armónico

sobre el viento de diamantes

veremos manar rosas

de nuestras lenguas




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